En la pared blanquecina, en garabatos de tiza él volvió a escribir. Dijo en el trazo irregular a causa del revoque desprolijo, que era raro todo, que era extraño esto de “iniciar el querer” -como lo dijo ella- de modo tan grácil, tan veloz y pausado, tan sincero. Sin mayores turbiedades, apenas las necesarias esas que se mezclan en las excusas y que conduce a temores, a la duda que se combate como paso necesario -dijo ella- para crecer.
Volvió a iniciar la presión de los dedos sobre la tiza reseca para poner de cara al sol palabras que suenan asi:
Hoy, cuando se va este año novedoso, indomable, hoy es momento de poner sobre la faz de esta tierra un par de palabras que no seran escritas como dije una vez antes. No las escribiré. Las estoy sintiendo mientras mi tiza desaparece en forma de letras, pero no las escribiré. Ninguna tecla puede suplantar nuestras caricias reales, nuestra respiración. Ningún teclado suplanta el tono de tu voz diciendo y repreguntando todo y todo. Ningún complejo software se asemeja en lo mínimo a tus gemidos limítrofes en la madrugada poniéndole énfasis a un modo saludable de vivir. Este tiempo ha sido benévolo, nos trajo aire fresco, sonrisas, complicidades, cosquillas in pectore.
Afuera se ven los trillos de un camino recorrido velozmente, un andar de ritmos, de música liberada, de señales puestas para ser vistas, de señales expulsadas para ser sentidas, decodificadas, sin turbio sentir ni evalúo desmedido.
Con la tiza nueva puso en pared palabras iniciadas por cosa felicce.
Felicce, breve felicidad, extensa. Yo también, necesito que me des un tiempo, para darte, todo lo que tengo. De nada serviría un bloque y otro bloque donde las sorpresas fueran siempre a favor del correr de las aguas, o siempre en contra. En el hallazgo del equilibrio está el oxigeno. Sin embargo, mientras se va este año, mientras anhelo tu boca, mi tarde temprana se exhibe intensa en su potencialidad de extrañarte. Y mientras escribo esto, leo tu escrito y me sorprendo. Beso tus manos y te dejo un rastro de tiza en formato binario con la sola excusa de tenerte enfrente para retirar el polvillo mientras tu cuerpo me hace vibrar, tu mente me hace crecer y tu corazón me hace feliz.





