Guardame un lugar lindo en vos.
No pretendo demasiado. Los días pasan tan rápido. Afuera todo vuelve y vuelve a ser nimio, pequeño. La estepa con sus demandas pelotudas. Todos demandan algo. Pocos entienden de qué se trata. Vos tampoco entendes todo, aunque lo intentes, cuesta. Yo tampoco puedo, ni me sale, ni lo intento. Te decía, estos días a mi, todo me chupa un huevo. Me salgo de los lugares habituales. No me alejo en absoluto, me salgo. Me guardo un lugar lindo para mi. No me basta la adrenalina, ni tampoco el polvo asentado. No quiero el despelote. Aprendí a respetarte y mucho, a verte y mucho. Vuelvo a decir, que los días están pasando rápido. Hay zonas nuestras que deseo refundarlas. Ponerle nuevas luces, vestirlas de verde. Quiero el mate con vos en la ruta y sacar fotos. Quiero seguir viéndote, mimándote. En el pico de un stress feroz tuvimos esa charla esa mañana que aparentemente definió tantas cosas. Saliste disparada. Te alejaste innecesariamente, porque, vos y yo nacemos cada mañana. Cada día somos nuevos y cada vez que nuestras manos se rozan es una fiesta, pequeña, dulce, pero fiesta. Otra gente envejece tan rápido, se les cuela el no entender por todas partes. Tanta gente se agolpa en los dormitorios durante años al cuete, corazón. Yo no quiero agolparte en ningún lado. Ni siento que te posea, ni que deje de poseerte, solo se que cuando vos te relajas y dejas de llevarte por la furia primera, pues ahí, justo ahí soy el primero en comprender tu inconformismo montaráz, tus incoherencias, tus puntos débiles, que los tenés. Ahí, justo donde reclamás alguien que te guíe, justo ahí es donde no te bancas a nadie que pueda guiarte de verdad, es decir, sin guía y con solo el soplo de aire fresco. Yo quiero hacerte rulitos en la nuca y leerte alguna cosa. No me pidas mucho más porque ya no estoy para eso. Pero, vuelvo una y otra vez a besar tu costado, porque tu costado me puede. Vamos por un plus de alegría. Cada vez que te veo, me tiembla algo y algo me impulsa a tocarte para desenroscarte una sonrisa. Pero, ahí, justo donde me muestro entero, ahí es donde necesito que me guardes un lugar lindo en vos. Eso de “dame un poquito de tu amor” estará bien para mi. Lo otro empalaga y termina hinchando las pelotas.
Lo aprendí rápido, pero, nadie dijo que no se pudiera aprender así.