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La curva de la esterilla

In Mix on enero 28, 2009 at 11:40 pm

En el interior de una pequeña esfera de esterillas… un texto.
Momento.
Las esferas de esterillas son muy raras.
Las esferas esterilladas casi no existen.
Se dibujaron solo para este instante.
Incluso es parte de la dificultad intentar describirlas.
Tienen uniones trabajadas con hilos, éstos sujetan tramos y tramos.
En la cohesión de ciertos elementos frágiles, se va dando una fortaleza que suspira.
Bien.
Las esferas esterilladas permiten ver la luz del interior.
Incluso se ve su núcleo fácilmente.
Puede verse casi todo.
Todas las brisas pasan de un aquí para un allá.
Van las brisas en ese espacio.
Es algo que se mueve.
La nota en el interior, dijo…

“Tenemos esta maravilla”

A priori la nota no dijo mucho.
En el reverso otras palabras acompañaron.

“Tengo estas caricias que se aglutinan,
imagino que estás en mi cama,
que te descansas en un trix,
que mis manos avanzan sobre tu pelo,
que lo recogen para descubrir tu cuello enfervorizado,
una suave interacción, porque allí posa el destino de un beso real.
Y el beso llega.
Sobrevuela tus hombros desnudos,
y rebota en múltiples opciones.
Es un maldito beso vivo,
que se pone ágil, que corre espalda abajo,
que rodea lunares,
que se recuesta en cada curva que encuentra,
no parece detenerse, no quiere detenerse,
no se detendrá hasta desvanecerse en el lugar exacto,
donde nace recién el inicio, de un modo caliente de respirar,
donde se acurrucan las bases de otro temblor”

Las esferas esterilladas transportan el grito, y la alegría.

[y beso].

El discurrir del agua entre las piedras

In lopossible, Paseos on enero 23, 2009 at 5:08 pm

Las horas transcurrieron con todo lo que se te ocurra. Con silencio, con sonrisas, con respeto, con baile. Allí estaban los dos compartiendo un espacio ante el acecho de las obligaciones. Viste, siempre hay que volver al ruedo y está bien que asi sea. Es necesaria esa regularidad del tiempo. Hubo colores aportados por la fronda. El fresco aire del valle reservado para dos. Hubo micro-segundos de instantáneas. La devolución de la naturaleza. El pánico. El fluir de verbos. Hubo de ser el vino en copas pasando a cuerpos. Hubo de estar la piel mezclada con aire de enero, llevando las fricciones a zonas intensas donde los besos se establecen y se acumulan en intensidad al establecerse. Hubo palabras y hubo juego y en el interior de las frases hubo palabras de fuego que quemaron como quema el Agosto para que brote un verde nuevo. Entonces, tomas la mano de alguien y vas por un día sobre el tacuaral. Su mano se parece mucho a la única mano que desearías tomar volando sobre el tacuaral. Se parece tanto, que el mínimo roce te hace feliz, y te pone tan alegre que descubres que ya no se parece a nada. Que deja de tener el sabor de algo que se conoce de alguna tierra. Es otra tierra. Una de quiebres. Una tierra de noches y días que te llevan cerca del barranco y lejos del barranco. Una tierra de luces y sombras como toda tierra que merece transitarse. Porque te sorprende, que empuja a que te des cuenta, a observar la tarde, la noche, el día y establecer puntos de abrazo. Está bien así, recorrer los caminos con puntos de abrazo. Cuando aparece el abrazo se completa otro tramo. Ella hace uso constante de una extensa sabiduría, bella, poblada de empujes. Ella sabe. Anuncia, es por aquí. Hay de las veces en que ella se sorprende diciendo es por aquí. En la noche cerrada, con el baile a cuestas han puesto giros bellos y han transitado otro poco de noche. En cada giro las ramas de la fronda los rozaban otro poco y casi todo los roza. El calor, la agenda, la impaciencia, la laxitud de las tardes y la brevedad de las noches. Ella sondea el lecho del arroyo, mientras pone un paso y otro paso, mientras el agua discurre entre las piedras, se afirma en si misma, va, anuncia otra vez, es por aquí. Se la ve feliz. En el monte todo es exuberante.

Aprox

In lopossible on enero 11, 2009 at 8:13 pm

Era domingo y la tarde corría plácidamente. Él sintió que las horas eran felices, estables, de aproximación. En la entrevista fue muy sincero. Sobre una pregunta un tanto intimista le respondió a la periodista…

“Vea, me siento bien. Estoy contento. ¿Que más le puedo decir? Eso si, déjeme aprovechar esta nota para enviar un beso que viaje hasta la orilla del mar.”

El gotear de la arena

In Paseos on enero 6, 2009 at 2:12 pm

Esa mañana sintió el abrazo. Luego pensó, que era la mitad del abrazo. Recordó las palabras del texto donde aparecía la idea del sonar de una sola palma. La otra mitad del abrazo estaba en otro lugar, pero en un mismo tiempo. Sintió el paso del tiempo como un terreno a disfrutar. Las horas debían condensarse, ser vívidas, agradables. Retomó las anotaciones en el cuaderno…

Cuadro 11. Los que se abrazan.

Si vieras este abrazo como se desenvuelve y se completa en la sensación de estar andando otro día. Allí donde tus manos jueguen con el goteo de la arena infinita, allí llega esta euforia en calmo abrazo reciente, con inicio de frase empática al decir ….que te abrazo.

Cuadro 16. A las y veinte.

Habías hablado de cerrar los ojos. Recordar. Al inicio del recuerdo los movimientos son ágiles y difusos en el intento por focalizar la construcción de tu imagen, tarea sobre la cual avanzo con plenitud hasta ver que sonríes apostada sobre mi.

Cuadro 21. A las menos cuarto.

La re-integración de porciones de mi congregando a fragmentos de ti en el recuerdo se torna un ejercicio bello que ejecuto con dedicación, al fin y al cabo estoy en el giro de tenerte por un momento entre mis sentidos aún del modo más literario, éste donde hasta tu risa viene y se mezcla en una danza orquestada con la excusa de armarte en mi mente con la anuencia de otras partes de mi que aportan su entusiasmo. Sobre el final del recorrido, cuando la remembranza se ha instalado, mi palma derecha busca su descanso y se posa en la base de tu espalda de nube. A esa altura, pero al frente, donde la linea de apertura al mundo marca su presencia, apoyo mi cabeza, a escasos milímetros del beso milenario, donde mi respiración eriza tus vellos y se vuelve encantadora la tarde, la noche, la siesta, la vida…

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