En el interior de una pequeña esfera de esterillas… un texto.
Momento.
Las esferas de esterillas son muy raras.
Las esferas esterilladas casi no existen.
Se dibujaron solo para este instante.
Incluso es parte de la dificultad intentar describirlas.
Tienen uniones trabajadas con hilos, éstos sujetan tramos y tramos.
En la cohesión de ciertos elementos frágiles, se va dando una fortaleza que suspira.
Bien.
Las esferas esterilladas permiten ver la luz del interior.
Incluso se ve su núcleo fácilmente.
Puede verse casi todo.
Todas las brisas pasan de un aquí para un allá.
Van las brisas en ese espacio.
Es algo que se mueve.
La nota en el interior, dijo…
“Tenemos esta maravilla”
A priori la nota no dijo mucho.
En el reverso otras palabras acompañaron.
“Tengo estas caricias que se aglutinan,
imagino que estás en mi cama,
que te descansas en un trix,
que mis manos avanzan sobre tu pelo,
que lo recogen para descubrir tu cuello enfervorizado,
una suave interacción, porque allí posa el destino de un beso real.
Y el beso llega.
Sobrevuela tus hombros desnudos,
y rebota en múltiples opciones.
Es un maldito beso vivo,
que se pone ágil, que corre espalda abajo,
que rodea lunares,
que se recuesta en cada curva que encuentra,
no parece detenerse, no quiere detenerse,
no se detendrá hasta desvanecerse en el lugar exacto,
donde nace recién el inicio, de un modo caliente de respirar,
donde se acurrucan las bases de otro temblor”
Las esferas esterilladas transportan el grito, y la alegría.
[y beso].