Beso tus manos, acaricio tus pies, hoy. Libero un suave soplo de aire sobre tu torso, que no llega a ser beso, que no deja de ser un beso. Dispongo el abrazo, suave, pero firme de vos, de mi abrazando a vos. Desde aquí. Para que un calor de campiña florecida por zonas recorra tu piel. Si tuviera que dibujar el abrazo, no podría, por tener mis brazos ocupados. Si, es una vuelta literaria medio-medio, pero si suma para una sonrisa, ya está. En el abrazo siento tu mejilla en mi pecho, busco tu mentón con mi boca y subo sutil hasta el beso del labio inferior… que se disuelve como un cuadradito de azúcar.
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