lopossible

Un beso bien bueno

In lopossible on abril 8, 2009 at 10:29 pm

Hay tardes de estas. Tan linda. Un clima super cálido, pero no caluroso, eso cálido. Breve brisa. Cruzando una luz de sol en ritmo de atardecer por entre las hojas de la parra. Yo, pensand0 que lindo beso que te estaba enviando. Uno bien bueno. Pero bien, bien bueno. Que otra forma hay de decirlo. Corazón. Y qué otra forma de explicar los ritmos, los ciclos, las inercias, y asi. Es que no tengo yo modo de graficar lo que sucede cuando estás entre mis brazos. Es una instancia superadora por lejos bella. Por lejos del más intenso fluir, ser. A mi, definitivamente me pasan cosas contigo. Mi piel se parece a un millón doscientas treinta y dos mil antenitas recepcionandote. Mis manos áridas te sienten en el recorrido del modo más hermoso posible, y eso es mucho, ya dije, no hay modo de graficar. Todo sms es poco. Todo mail es poco. Pero lo que se siente es… nada poco. Es una visión holística del sentir. No es un sentir volátil, ni envuelto en una película de seriedad que achica. No. Es otra cosa, te aseguro. Es un mundo, un Universo organizado para fluir adecuadamente. Respetando los tiempos. Aprendiendo a construir desde lugares posibles. Oiga compañera, acaso no está bueno? Claro que si. Vaya, fluya, enfrente al mundo. Combata las miserias de los miserables, yo estaré. Tendré el mate y el pincel. Tendré listo el lápiz para escribirte, corazón, que si, que te extraño. Claro que te extraño. Cómo diantres no voy a extrañarte si cada pelusa que rozamos nos deja la piel encendida. Sería de otro planeta si no extrañara tu mechón cayendo sobre tu rostro, volviéndote infinitamente sexy, dulce, y otra vez sexy. Si, está bien, yo he visto los proyectos, vi la luz de la pantalla y vi que me mostrabas unos gráficos sobre unas fotos y que era todo muy impresionante, pero yo miraba tu mechón y a tu mejilla detrás del mechón y sonreí porque te vi tan bella, contenta, y me gustó verte asi. Yo silencio mis preguntas, no las necesito, no. Hoy, cuando entre mis brazos se acomoda tu cintura, cuando giramos en la siesta, cuando la semana trae horas nuestras, yo voy contento por donde voy. No es poca cosa. Y todo esto es un beso. Cada renglón y cada frase y cada parrafo es un beso que se instala en tu mejilla. Y, no escribe alguien a quien le regalan deseos de escribir, escribo yo con deseos de ti. Ahora me voy al ruido, la calle, lo cotidiano, pero dejo ese beso bien bueno flotando energéticamente en esta tarde donde hay mucho bullicio.

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