A veces releo los textos de aquí, me sitúo en las ingenuidades. En los frentes de tormenta para conmigo mismo. El resultado es siempre positivo. Es andar para mejor. Hay mucho que sabemos y no se dice. No porque se quiera ocultar, sino porque uno ni siquiera sabe como ponerlo en luz, como hacerlo. Caigo en ese lugar donde tengo ganas de ¿volver? a decir lo mucho que me gustás. Ese lugar que más bien te rompe las pelotas. Pero asi somos. Vos que no te dejás llevar demasiado fácil y yo… la verdad que tampoco.
Hoy, tengo la caricia fácil. Lleva tu nombre, como todos estos meses en que cada mimo se desparramó en las laderas y centros de la mujer que me gusta y es mucho. Mucha mujer y mucho lo que me gusta.
Claro, yo puedo hablar de otras cosas y hasta hacerlo de otro modo y hasta puedo comenzar a decir todo de un modo aún más difícil y hasta puedo otras cosas, pero, esto que es mucho… es para vos, dicho sin complejidades absurdas.
¿Dónde radica la nota que hace vibrar tu pelusa?