…en la mañana no llegué a contarte, pero, hubo un momento en la madrugada en que desperté para descubrir el detalle de tu mano derecha rozandome. Se enredaba en mi cuello de un modo indescriptible. Por eso no intento graficar el gesto ni la toma. Simplemente permanecí extasiado hasta reiniciar el duermo con tu mano allí en mi cabeza, poniendo en un solo roce tanta ternura en un amanecer sin tiempo…
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