Los “touches”, son estocadas. Son pequeños puntos donde impacta la vida. Donde se estremece la molécula de modo inexplicable. Solo el ir de los hechos, y el fluir de los ritmos lograrán poner en el mundo otra línea, una más. Una pizca de arte, una pizca de diseño y tenemos un libro. Hermoso libro, con sus páginas que se escriben en módulos libres, porque afuera no todo debiera ser tan solemne, tan puesto en caja, que hasta el viento parece aquietarse hasta desaparecer por no tener en claro que en el arroyo meten los pies solo aquellos que ven las flores flotar en la superficie como composición sensible y no como postal. Son los touches que da la vida otra vez en el centro de los que se hacen cargo. Sin grandes puestas en escena, solo con aceptar la sonrisa cómplice ya alcanza.