“Por un lado, el arte ofreció sacrificar el aura (Benjamin) buscando, así, acortar las distancias. Pero tal inmolación, cuando ocurrió (si es que llegó a ocurrir), no resultó como se esperaba: el mercado advirtió enseguida la capacidad propia del aura para marcar distancia -para generar deseo- y la explotó como “glamour de lo inorgánico”, para usar una expresión del mismo Benjamin. Así, el aura pasó a funcionar, o bien en los reinos del arte como fulgor de la gran obra-mercancía o bien fuera de él, como discreto encanto que estetiza los productos del diseño, la publicidad y los medios.”
Ticio Escobar - El Arte Fuera de Sí – Museo del Barro – Fondo Nacional de la Cultura y las Artes – Pag. 128