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Archivos de la categoría ‘Textos’

Distancia

In Textos on noviembre 14, 2008 at 1:28 am

“Por un lado, el arte ofreció sacrificar el aura (Benjamin) buscando, así, acortar las distancias. Pero tal inmolación, cuando ocurrió (si es que llegó a ocurrir), no resultó como se esperaba: el mercado advirtió enseguida la capacidad propia del aura para marcar distancia -para generar deseo- y la explotó como “glamour de lo inorgánico”, para usar una expresión del mismo Benjamin. Así, el aura pasó a funcionar, o bien en los reinos del arte como fulgor de la gran obra-mercancía o bien fuera de él, como discreto encanto que estetiza los productos del diseño, la publicidad y los medios.”

Ticio Escobar - El Arte Fuera de Sí – Museo del Barro – Fondo Nacional de la Cultura y las Artes – Pag. 128

Dimensiones

In Textos on noviembre 13, 2008 at 1:30 am

El aura está figurada básicamente como manifestación esplendente, flamígera en algunos casos. Los akangua’a, la corona de los ava guaraní, se encuentra ungida mediante las plumas con los áureos poderes del Sol; fue éste quien confeccionó la pieza para enfrentar al ominoso jaguar mítico fulminándolo con sus rayos. Entre los pai tavytera, otro grupo guaraní, varones y mujeres utilizan ceremonialmente una diadema frontal llamada jeguaka, compuesta de plumas cuyos colores encendidos participan de los majestuosos atributos de las fuerzas divinas: vera, brillo reluciente de los relámpagos, rendy, luz de las llamas, ju, áureo resplandor solar y ryapu, ruido de los truenos. En todo caso el esplendor aurático revela dimensiones ontológicas y facultades trascendentales. Entre los mbya-guaraní, la guirnalda ceremonial femenina, llamada jasuka, significa etimológicamente fuente de revelación, acto de mostración y epifanía de algo que se automanifiesta; es decir, designa el momento de aparición fenoménica de algo que está más allá de sí.

Ticio Escobar – El Arte Fuera de Sí – Museo del Barro – Fondo Nacional de la Cultura y las Artes

El Texto Compartido

In Paseos, Textos on noviembre 6, 2008 at 3:41 pm

Un viento que venía del río. Una formación de remolinos aleatorios. Ingobernables sobre la superficie. No puedo describir con lucidez los acontecimientos, con redacción ajustada en ritmo, en cadencia, en solidez. Busqué tus ojos una y otra vez. Encontré tu mirada. Pero más hallé tu pausa, tus gestos. El modo teatral (bien) con que dejabas volar tu pelo hacia un costado como recurso heredado de tiempos en que la mente solo flotaba sobre los textos. Fui a verte. Ganas de verte. Tenía ganas de estar ahí. Escucharte contar. Algunas partes no entendí. Me perdí algun hilo conducente, pero al perderme en tu palabra fui a lo concreto de verte, hermosa, diciendo. Me llevé la visión de una mirada con respeto. La que se posa en el pueblo vecino para decir algo único en un momento exacto. Tomé notas fugaces y me dispuse a la despedida. Te vi pasar de un lado a otro, conversar, moverte. La despedida. Estrechar tu mano. La claridad de saber que debo escribir estas palabras sin saber que son, pero pensando que, tal vez, sean un pequeño punto que conecte otros puntos que conduzcan, suave, dulcemente a vos, un tramo de tiempo. Es el eje que me camina desde los lugares que conozco. Desde allí me hago fuerte. Propongo la aventura. El texto compartido.

Aguardiente

In Textos on noviembre 4, 2008 at 12:13 am

Ella estampa su boca en un papel y cierra
lo que queda del día.
Duerme plácidamente, la cabeza apoyada en un cactus
en la misma ciudad donde pido socorro.
Ella apoya la sangre en palabras no dichas.
Abandona su boca en el papel, rostros que se destiñen
en su lengua, vidrios del aguardiente, gente de no fiar,
Recorren la ciudad esos papeles, flotan sobre los altos
edificios.
Yo soy el distraído, el que vive sin ver
explosiones nucleares debajo de la tierra.
Y ella puede llevarme de la boca, tatuarme un par de cuentos,
golpear el aire con una breve ola de rouge.

Porque sabe que puede bailar en un susurro
y darme entre los ojos, con los ojos cerrados.

Jorge Boccanera – Bestias en un Hotel de Paso

Textos 001

In Textos on noviembre 2, 2008 at 5:37 pm

“Hoy el Presidente es más en el momento de ambos: una poderosa realización intelectual lograda en los dos días últimos lo torna directivo e intelectivo, aclarador en el amor de ambos. A veces el Presidente le gasta los dos perdones, el actual y el de lo pasado. Entonces la tristeza de la Eterna es total; los días fatales del Presidente dan su hora; después de los cuales nuevas noches de desaliento y luego una ternura de delicadeza nueva. Hoy el Presidente y la Eterna están en la claridad.”

Macedonio Fernandez | Museo de la Novela de la Eterna – Pag. 159.

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